¿Son legales estos negocios de reventa en redes sociales? 

Las redes sociales han permitido crear nuevos modelos de negocios o darles una perspectiva diferente a los que ya existían. Uno de ellos es el de la reventa online. Y existe literalmente un universo de cosas que pueden ser revendidas para generar ingresos. En consecuencia, existe también un sinnúmero de normativas legales que se les pueden aplicar. ¿Cómo saber cuál es la que debes tener en cuenta en tu negocio? 

La verdad es que es difícil decirlo en un artículo de blog, pero sí podemos abordar cuatro negocios (no hablamos de la reventa ocasional) que hemos visto que están ganando tracción en los últimos años: la venta de ropa vintage, de productos enviados gratuitamente por marcas, de productos de marca modificados y la reventa de entradas en redes sociales. Veámoslo:  

Reventa online de ropa de segunda mano  

La preocupación por la sostenibilidad ambiental de la industria de la moda ha dado lugar a una tendencia creciente en las redes sociales: la venta de ropa vintage y segunda mano. Muchos influencers se dedican a comprar y vender estos productos en Vinted o Wallapop como una forma de hacer espacio para nueva ropa o para obtener ingresos. 

Hay que considerar aquí (como en los otros casos) que las normas para quienes solo realizan estas transacciones ocasionalmente son distintas de las de quienes lo hacen como un negocio.  

¿Y cuándo se puede decir que has pasado de vendedor ocasional a emprendedor en esas plataformas? Según el Real Decreto 117/2024, Hacienda considera así a quienes han completado más de 30 transacciones o cuando tus ingresos han superado los 2 mil euros.  

De acuerdo con eso, quienes cumplan con estos criterios tendrán ciertamente algunas obligaciones tributarias dependiendo de las ganancias que obtengan de esta actividad. Pero si este es tu negocio, tienes otras obligaciones que cumplir:                                                                                                                                                                                                                                   

La publicidad e información del producto 

La primera es informar adecuadamente sobre las características y condiciones del producto. Por ejemplo, es importante saber si tiene alguna falla o desgaste. Y hacerlo de forma clara y comprensible para el comprador.  

Recuerda que, inclusive en el caso de la venta entre particulares, puedes terminar enfrentándote a una acción legal por vicios y defectos ocultos. Aunque teniendo en cuenta que una camiseta te cuesta mucho menos que entablar una querella judicial, probablemente no tendrás una consecuencia directa en este aspecto.  

De lo que sí no te salvarás probablemente es de una reseña negativa en esas plataformas, pudiendo escalar también a tus redes sociales, arruinando tu marca e imagen personal.  

También considera cómo promocionas la ropa que vendes, porque muchas tiendas y vendedores ponen sellos como “sostenible”, “ecológica” y no cumplen con los estándares para adjudicarse tales etiquetas. Esto puede ser considerado como una forma de competencia desleal y publicidad engañosa con consecuencias económicas y judiciales indeseables.  

Para saber más sobre publicidad engañosa, te recomendamos leer este artículo: ¿Qué tipos de anuncios son publicidad ilícita en España?  

El ejercicio de los derechos de los consumidores  

Como en cualquier transacción comercial, quien compra tiene derechos a los que puede acceder a simple petición. Algunos están relacionados con la protección de la seguridad y la salud de quien compra, el derecho a la información o la defensa de sus intereses. Sin embargo, dadas las características de los productos de segunda mano, esos derechos aplican en una ventana más corta.  

La Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios establece que el plazo mínimo es de un año, aunque puedes acordar con el comprador un plazo mayor (hasta 3 años). 

Recuerda que negarles a tus compradores el ejercicio de sus derechos puede significar sanciones monetarias que pueden llegar hasta 5 veces el valor del producto comprado. El cierre comercial o la retención de la mercadería en cuestión también son riesgos en este caso.  

Los impuestos 

Como en cualquier actividad económica, Hacienda también tiene jurisdicción en la reventa online de productos vintage o de segunda mano. Pero, como decíamos arriba, solo cuando se ha superado el umbral de la venta ocasional.  

En ese momento, Hacienda empezará a vigilar tus actividades económicas gracias a la información que las plataformas en las que vendes están obligadas a entregar.  Y en el caso de que encuentre que has obtenido ganancias por la venta de un producto, puede obligarte a pagar el IRPF por ellas.  

Ojo, hablamos de ganancias. Porque generalmente este tipo de productos suelen venderse a menor precio que el costo original. Pero algunas prendas vintage sí pueden llegar a tener un valor superior al de compra, por lo que en ese momento sí obtendrás ganancias.  

Por ese motivo, es recomendable guardar tickets de compra y toda documentación que te permita probar cuánto es la ganancia obtenida. También es importante darte de alta como autónomo o empresa y empezar a emitir facturas. Además, asegúrate de hacer las declaraciones de renta correspondientes.  

Si crees que tu negocio de compraventa de ropa de segunda mano necesita cambiar su estructura jurídica, nuestro equipo de abogados puede asesorarte en la transición. Pide cita aquí. 

Reventa online de entradas 

Este es un negocio bastante polémico, incluso para las grandes empresas que se dedican al sector de la reventa de entradas. Y no solo en España, sino en todo el mundo. Pese a todo, todavía hay quienes se dedican a él. 

Hay personas vendiendo 2, 3 o 4 entradas para ir a ver a Bad Bunny o a Rosalía, que luego otras personas compran, pero terminan obteniendo entradas falsas o simplemente nada. Claro, es posible que haya quienes legítimamente vendan estas entradas, pero existen restricciones en la ley para este tipo de actividades comerciales. 

Para empezar, este “negocio” está prohibido de forma callejera o ambulante en el Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas. Normativa que, además, señala que el precio de la reventa no debe tener un recargo superior al 20% del costo original de la entrada.  

Si bien el Reglamento no alcanzaba a la reventa online de entradas, en 2023 la Ley de Servicios Digitales añadió nuevas restricciones a las plataformas en las que se realizaba esta actividad (como Ticketbits). Para empezar, les pide identificar de forma clara a los revendedores y verificar esta información. Pero también les exige que eviten las dark patterns que apresuren al usuario a comprar.  

Además, la Ley de Competencia Desleal considera como una práctica prohibida la compra de entradas por medio de bots para luego ser revendidas.  

Y no solo eso, sino que actualmente el Ministerio de Consumo se encuentra preparando una Ley de Consumo Responsable que también influirá en este negocio. Porque impedirá que las entradas sean revendidas a un costo superior a la variación del IPC, que en la práctica significará que tendrás que revenderlas al mismo costo de compra.  Así que probablemente dentro de poco no será rentable continuar realizándolo.  

Reventa de productos de marca modificados  

En redes sociales existen muchos artistas que se dedican a intervenir productos de marca para personalizarlos, y luego hacer una reventa online con ellos. Sin embargo, este negocio puede tener un riesgo no previsto: los derechos de las empresas que poseen esas marcas.  

Un caso que ilustra el posible problema para ti es el del cantante Lil Nas X y el colectivo artístico MSCHF, quienes modificaron unas zapatillas Nike Air Max 97 para convertirlas en las “Satan Shoes”. Esta forma de renombrar el producto fue llamativa para las organizaciones religiosas, que llamaron a un boicot contra el fabricante original.  

Como consecuencia, Nike demandó al artista y al colectivo por infracción de sus derechos de marca. Pero se logró un acuerdo extrajudicial por el que los demandados se vieron obligados a recomprar las zapatillas.  

Un resultado que puede parecer injusto, que no obstante es mejor que la probabilidad bastante alta de perder y tener que pagar varios cientos de miles de dólares en compensación a Nike. ¿Por qué? Porque desde el punto de vista de las leyes de marca estadounidenses y españolas, es un derecho de los titulares proteger la imagen de su marca.  

Pero más allá de la polémica que pueda generar el producto modificado, el problema puede ser simplemente por asociar tu trabajo al de la marca sin autorización. Porque como te explicamos en este otro artículo, aprovechar la reputación de una marca para atraer público y, peor aún, lucrar con ella, es una infracción a los derechos de su titular.  

Y ambas situaciones pueden ponerte frente a una demanda con riesgo alto de terminar pagando miles de euros en compensaciones, más, mientras más reconocida sea la marca. También existe la posibilidad de que una infracción así derive en un proceso penal con penas que podrían ser de entre 1 a 4 años de prisión.

Para evitarlo, te sugerimos negociar licencias de las marcas que vas a usar, asegurándote de que se incluya la posibilidad de modificar sus productos. Y aun cuando tengas la licencia, evita que tus personalizaciones afecten a su imagen y valores. De otro modo, lo recomendable es no asociarlas públicamente. 

Aquí te dejamos el caso de la quiebra de un negocio cuyos errores legales arruinaron sus perspectivas de crecimiento:

Reventa de productos enviados por marcas gratuitamente 

Algo que hemos visto que algunas marcas critican de los influencers y que genera cierta polémica es cuando estos deciden revender los productos que recibieron gratuitamente. Digamos, un vestido, joyas o maquillaje.  

Generalmente, estos productos han sido enviados a los creadores con el fin de recibir una reseña positiva que les permita atraer a posibles compradores. Y muchas veces ni siquiera se agradece el envío. Pero legalmente los creadores no están obligados a hacer mención alguna de la marca. 

¿Por qué? Porque no existe un contrato publicitario de por medio. En algunos casos, existe un acuerdo de palabra, pero si hay un documento que recoja las condiciones en las que se comprometieron las partes a colaborar, es difícil argumentar que haya incumplimiento.  

Y cuando tú recibes los productos enviados de forma gratuita, estos cambian de titularidad, por lo que tienes la posibilidad de revenderlos casi sin ningún inconveniente. La única excepción para hacerlo sería cuando no se ha agotado el derecho de la marca, es decir, cuando los titulares no han vendido previamente este producto de marca en España.  

Por ejemplo, cuando te envían de Corea la última mascarilla antienvejecimiento de la marca X y tú decides revenderla sin que ese producto haya sido primero lanzado al mercado español. En ese momento no habría agotamiento de marca y no podrías revenderla.  

Así que antes de revender un producto que te enviaron gratuitamente en Vinted, Etsy, Wallapop o cualquier plataforma, ten en cuenta dos cosas: si existe un contrato previo con la marca (y sus condiciones) y si ya se ha vendido ese producto en el Espacio Económico Europeo.  

Para concluir 

Generalmente, la reventa online de entradas o productos de marca no está prohibida, sino que tiene ciertas condiciones. Algunas de ellas están dadas por las leyes publicitarias, de marca, fiscales de protección al consumidor y de derechos digitales. Y hay algunos negocios que, dado el orden legal, tienen mucho más futuro que otros.  

Cualquiera que sea tu negocio de reventa, es mejor conocer cuáles son las regulaciones que te aplican para evitar conflictos con las autoridades y otras empresas. Pide una cita con nuestros abogados expertos en empresas digitales para ayudarte a prevenirlos. 

 

 

Foto de Money Knack en Unsplash