Cómo rectificar información errónea en el contenido de redes sociales
Nadie está libre de un error. Ni un científico, ni un periodista y, por supuesto, tampoco un creador de contenidos. Así que no es raro equivocarse al consignar un dato inexacto sobre alguna persona en tu contenido. El problema viene cuando esa persona siente afectada su honra por lo que has dicho y ejercita su derecho de rectificación.
Muchos creadores lo sienten como un ataque a su libertad de expresión, porque creen que significa eliminar el contenido que publicaron inicialmente para subir la versión de quien pide la rectificación. Pero no es así. En este artículo te vamos a explicar qué significa en realidad rectificar un contenido desde nuestra propia experiencia (porque sí, los abogados también nos equivocamos) y cómo hacerlo. Veámoslo:
Qué es el derecho a la rectificación
Para saber cómo responder a él, primero tienes que entender qué es el derecho de rectificación. Y podemos decir que es la facultad de las personas para corregir información falsa o inexacta que haya sido difundida en medios de comunicación y que podría perjudicarles.
Por ejemplo, decir que el futbolista más famoso de España ha sido encontrado «robando» tartas en una tienda. Cuando en realidad, estaba «probando» tartas. Imagínate un titular en la tele con esa frase, lo mucho que podría llamar la atención y lo mucho que afectaría a su reputación. Para evitar el escarnio público, el futbolista podría ejercer su derecho a la rectificación ante el medio para que corrija el titular.
Claro, en este tipo de erratas rectificarse es bastante inofensivo para el medio. Pero ¿qué pasa cuando a quien le piden rectificar es a un influencer de salseos que cree que la información del robo es cierta? En esos casos, hacer la corrección solicitada duele más.
Sobre todo, porque muchos entienden que rectificarse equivale a dar por inválido todo lo dicho o a censurarse. Pero no necesariamente es así. El derecho a la rectificación está ligado al derecho a la información y no implica eliminar el contenido original, sino incluir la versión de la otra parte sobre el tema. Así el público puede acceder a información completa sobre ello.
Y no implica que la versión rectificada sea la verdad, sino que presenta las dos versiones para que sea la audiencia quien saque sus conclusiones con la información de la que dispone.
Mira este vídeo con la explicación de cómo lo manejamos nosotros:
https://www.instagram.com/reel/DeO44qzCK6t/?xtok=MTl1MDg5ZjZzc2d6
Quién puede invocar el derecho a la rectificación
Pero no porque cualquiera te pida rectificar; estás obligado a hacerlo. Por ejemplo, en el vídeo que tuvimos que hacerlo, una persona a la que no habíamos aludido y a quien no conocíamos nos escribió un DM pidiéndonoslo. Así que le respondimos que, si era el representante legal de la persona afectada, nos enviara su solicitud al correo electrónico.
¿Por qué? La razón es que la ley establece que este derecho puede ser ejercido por la persona afectada, sus representantes legales o herederos. Pero no por cualquiera en el amplio mundo de internet.
Qué se puede rectificar y qué no
Por otro lado, algo que suele suceder es que muchas veces se pide que se rectifiquen ideas y no hechos. Por ejemplo, un influencer dice que le parece que la cantante X es «una malvestida» y la cantante X pide que se rectifique.
La ley no ampara este tipo de rectificaciones. Porque las opiniones son parte del derecho a la libre expresión de las personas. Y aunque la cantante del ejemplo pueda sentirse ofendida, no puede exigirle a otra persona que censure sus opiniones sobre ella.
Otra cosa sería cuando un periodista dice que Juan Pérez fue favorecido por el alcalde de la ciudad dándole un contrato a su empresa. Ese es un hecho. Y si Juan Pérez cree que su honor fue dañado por esa afirmación, puede pedir la rectificación.
Lo que sucede muchas veces es que en el contenido están mezclados opiniones y hechos, resultando difícil distinguir una cosa de otra. Pero si alguien te pide rectificar un hecho que afirmaste en medio de tus opiniones, entonces puedes rectificar solo esa parte.
Cuándo se puede acceder al derecho a la rectificación
También hay que tener en cuenta algo: el ejercicio del derecho a la rectificación tiene un límite temporal. Según la Ley del Derecho a la Rectificación, es posible ejercitarlo dentro de los 7 días siguientes a la publicación del contenido con información inexacta.
Esto quiere decir que si publicaste un vídeo hace 2 años y la persona afectada te envía un pedido de rectificación hoy, no estás obligado a hacerlo.
Cómo rectificar
Ahora vamos a lo importante: cómo rectificar. Aunque se te pueden ocurrir mil maneras creativas de hacerlo para evitar darle la razón al solicitante, hay normas para que sea legalmente válida:
- Cuándo: La ley establece un plazo de tres días desde que te llegó el pedido de rectificación. Sin embargo, si tu contenido se publica en períodos más largos, la obligación es hacerlo en el siguiente vídeo o post a publicar.
- Dónde: Debes publicar en un lugar que tenga relevancia semejante a la de la publicación original. O sea, si el vídeo estaba en la cuadrícula de tu perfil de Instagram, igualmente debe suceder con la rectificación. No es válido solo editar el contenido original, sino que debe ser un contenido nuevo. Las dos versiones deben quedar igualmente visibles para la audiencia.
- Qué decir: Por mucho que te disguste rectificar, no puedes agregar comentarios a la versión del solicitante. Jurídicamente, la rectificación solo es válida si has presentado el texto de la rectificación tal cual te lo enviaron.
- Costo: No puedes cobrar tarifa alguna para rectificar.
Los otros derechos a la rectificación
Es importante aclarar algo: existen varios derechos a la rectificación en la legislación española. El primero es este, del que hablamos en este artículo, que está relacionado con el derecho a la información. Pero también existe uno muy similar en la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) y se llama «derecho de rectificación en internet».
El problema es que este suele confundir a quienes reciben una solicitud de información porque tiene plazos y requerimientos distintos a los de la Ley del Derecho a la rectificación. Y muchas veces por ese motivo se ven inmersos en litigios, habiendo aplicado los criterios de la otra ley.
Pero no es cuestión de elegir al azar cuál corresponde, sino que, siendo creador de contenidos, lo mejor es considerar ambos derechos como complementarios. Así, si la LOPD da hasta un mes de plazo para rectificar, lo mejor es hacerlo dentro de los 3 días. Y aunque en este otro derecho a la rectificación baste con una nota aclaratoria en el contenido original, lo mejor es combinar ambas cosas y poner la nota más el contenido nuevo con la rectificación.
Hay, además, otro derecho a la rectificación que está contemplado en el RGPD y la propia LOPD, como parte de la privacidad que toda persona merece. Estos no están necesariamente relacionados con la actividad mediática, sino con las instituciones y empresas.
Para saber más de este derecho, lee este artículo: Derechos de protección de datos: ¿Cuáles son?
El derecho a la rectificación y el derecho al olvido
Hay otra cosa que se confunde mucho con la rectificación y es el derecho al olvido del RGPD. Este último es un derecho que permite a las personas pedir que se eliminen sus datos personales, generalmente a medios de comunicación y buscadores.
Y, en efecto, si una persona desea que determinados datos de su identidad no se encuentren disponibles en una base de datos, un medio o internet, puede ejercerlo. Aunque no siempre podrá obtener lo que desea. Si hay razones de interés público, legales o administrativas, probablemente no podrán suprimirse esos datos.
Pero hay muchas personas que consideran que al pedir rectificar a algún medio o influencer están pidiendo también eliminar esos datos de la esfera pública. O que implica que el contenido que se pide rectificar será eliminado. Y, como ya hemos visto, no es así.
El nuevo derecho a la rectificación
Considera que este artículo se refiere a un derecho establecido en una ley de 1984, pero que el Gobierno actualmente se encuentra en un proceso de actualización de esta ley.
Según el borrador que se ha presentado, los plazos podrían cambiar, se podrían ampliar los requerimientos para Usuarios de Especial Relevancia (UERs) y también podría incluir a los menores de edad.
En este vídeo te explicamos todo sobre las nuevas condiciones que podrían aplicarse al ejercicio de este derecho:
Qué pasa si no cumples con rectificar
Si a pesar de todo lo explicado aquí, te estás preguntando ¿qué pasaría si no rectifico? La respuesta es que en la práctica muchas veces no sucede nada. Pero también hay ocasiones en las que quien solicita la rectificación acude a los tribunales para exigirte que cumplas con rectificar.
Generalmente, eso no implica el pago de indemnización alguna, pero sí constituye un gasto en un equipo jurídico que te defienda. Y si incumples la orden del juez, sí podrías tener una multa coercitiva.
Pero aparte de ello, la persona afectada puede ejercer paralelamente acciones civiles o penales en defensa de su derecho al honor, a la propia imagen y a la intimidad. Y esto sí implicaría indemnizaciones y, en el peor de los casos, penas de cárcel efectiva.
Recomendación final
Si has cometido un error en tu contenido y alguien te pide rectificar, lo mejor es no tomarlo personal, sino acceder a la rectificación. Esto no significa que tu contenido sea falso o que la otra persona tenga la verdad, sino que hay dos versiones del mismo asunto.
Pero si consideras que existe un abuso por parte de quien solicita la rectificación, no lo resuelvas por tu cuenta. Ponte en contacto con un abogado para que evalúe la situación y encuentre la mejor vía para solucionarlo. Pide aquí una cita para analizar tu caso.
Foto de Shubham Dhage en Unsplash
