Como creador, es muy probable que hayas elaborado contenidos paródicos frecuentemente. Porque sí, te permiten expresarte, incluso referirte a situaciones complejas y mantener el atractivo para la audiencia. También, y debido a que en España la parodia es legal, posibilitan el uso de contenidos de terceros sin licencia y evitando las temidas reclamaciones por derechos de autor.  

¿Pero en realidad es así? ¿En qué medida un contenido gracioso puede ser considerado como una parodia a nivel legal? Y aunque lo fuera, ¿es posible monetizarlos sin requerir una licencia del autor de la obra original? En este artículo te explicaremos todo esto y te daremos recomendaciones para que te mantengas a salvo jurídicamente usándola:  

Los límites legales de la parodia

Qué es la parodia 

Si hacemos una búsqueda rápida por redes sociales como TikTok, encontramos que generalmente se asocia el concepto de parodia con la comedia. Aunque no necesariamente con la reinterpretación de una obra o un discurso, como es en realidad.  

Esa reinterpretación puede ser una imitación, una crítica, una burla con tonos humorísticos, que se utiliza como medio para expresar una postura respecto a determinado tema. Por ejemplo, si hablamos de una película paródica como Scary Movie, lo que se busca es hacer una crítica acerca de las situaciones clásicas del cine de horror.  

Sin embargo, dado que la parodia tiene como base obras creadas por otras personas, suele generar conflictos con los autores de esas obras. Por eso, es que ha sido necesario que se estipule en la Ley de Propiedad Intelectual y la Directiva 2001/29/CE, como una de las excepciones a los derechos de autor.  

Pero como ninguno de los textos dice exactamente qué se considera parodia, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, se dio a la tarea de hacerlo, definiéndola como:  

Una obra que hace referencia a otra obra existente, pero que se diferencia de forma clara de ella y que tiene un tono humorístico o burlón.  

Diferencia con el pastiche y la sátira  

Ahora, es evidente que, por sus características, la parodia puede confundirse con el pastiche o la sátira, pero no son lo mismo. Porque el pastiche, como lo explicamos en este artículo, es el uso de una pequeña parte de una obra, combinándola con otras obras o elementos para generar un resultado distinto. Por ejemplo, como señala Vicente Sánchez-Biosca de la Universidad de Valencia, algunas películas de Pedro Almodóvar (como Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón) son un pastiche audiovisual.  

Y aunque ambas transforman las obras de otros autores, la diferencia estriba en la magnitud del uso de la obra original que, en el caso de la parodia, puede ser inclusive toda la obra. Además, esta necesariamente requiere el elemento cómico, que no se exige en el pastiche. 

Por otro lado, la sátira no se constituye como una excepción a los derechos de autor porque no requiere el uso de obras de otras personas, sino que se puede crear un contenido satírico desde cero.  

Por qué la parodia es legal 

¿Pero por qué la ley protege a la parodia frente a los derechos de autor? Por dos razones: primero, por la importancia que tiene la libertad de expresión y por promover el desarrollo de nuevas obras.  

En el primer caso, recordemos que la libertad de expresión es uno de los derechos fundamentales de las personas. Y, si la parodia es una forma de expresar una postura sobre determinados temas, al permitir que se realicen parodias, se permite también que se puedan conocer los distintos puntos de vista de las personas.  

Para dejarlo más claro, si se prohibieran las parodias, sería difícil expresar con tanta claridad para Los Morancos su opinión acontecimientos políticos coyunturales:  

Aquí tienes otra parodia en hilos de X,  o este vídeo sobre los mismos temas, o esta sobre la cotidianeidad mediática española, o esta sobre el lyfestyle de los influencers.  

La otra razón por la que la parodia es legal aun frente a los derechos de autor es que el desarrollo cultural requiere de referentes anteriores sobre los que crecer. La creatividad no nace desde cero, sino que se basa en el conocimiento anterior y lo reformula desde un punto de vista nuevo.  

Y esto es evidente si, por ejemplo, nos fijamos que uno de los principales bastiones de la literatura española, El Quijote, es una parodia de novelas anteriores de caballería. Del mismo modo, hoy, la parodia es considerada un elemento fundamental para el desarrollo creativo y cultural.   

Los límites legales de la parodia 

Sin embargo, como habíamos adelantado, el que crees un contenido con características paródicas, no necesariamente lo hace inmune a los derechos de autor. De hecho, la interpretación de lo que es parodia o no, no es tan clara en la práctica. Y, aunque tu creación se enmarque en ella podrías ser demandado por infringir la propiedad intelectual de otra persona.  

Esto último sucede porque existen dos límites establecidos a la legalidad de una parodia: 

  • No debe existir el riesgo de confusión con la obra original. En este caso, aunque de forma mínima, tienen que existir diferencias que la audiencia pueda identificar para distinguir a una obra de la otra.  
  • No puede infligir daños al autor o a la obra original. Se refiere a que la obra parodiada no puede ser utilizada de una forma que perjudique a los intereses del autor. Por ejemplo, no podría parodiarse un vídeo tuyo para difundir un mensaje racista, porque eso afectaría tu reputación como creador.  

De no ser así, aunque tus vídeos u otras creaciones, se asimilen a una parodia, lo cierto es que el autor puede interponer medidas legales para evitar que sigas usando su obra. 

Mira este vídeo para conocer otras excepciones legales para usar contenido de otras personas sin infringir los derechos de autor:

Cómo asegurar que tu uso de la parodia es legal 

Determinar si la parodia es legal o no, puede estar sujeto a la interpretación que se haga del uso que le diste a una obra ajena. Por ejemplo, si haces una película que es 100% paródico de Star Wars, hay un gran riesgo de que un tribunal considere que sí hay un perjuicio económico para el autor y, como consecuencia, no aplique la excepción.  

Para prevenirlo, en Talos Abogados recomendamos tomar medidas antes de usar de forma paródica un contenido ajeno. Y, aparte de asegurarte de que tu contenido cumpla al pie de la letra con las características de la parodia y se abstenga de sobrepasar sus límites, es fundamental obtener un permiso del autor original. Este acuerdo te permitirá evitar controversias legales (siempre y cuando respetes lo acordado) y te dará la posibilidad de usar el contenido sin inconvenientes.  

En Talos hemos visto que muchos creadores de contenido sí solicitan este permiso de los autores, sin embargo, solo lo hacen de forma verbal, lo cual es un error. Sucede que las personas cambian de opinión en el transcurso del tiempo y sin un documento que demuestre que existe un acuerdo, podrías tener que enfrentarte a indemnizaciones por infringir los derechos de autor. 

Por este motivo, te recomendamos acudir con un abogado especializado en propiedad intelectual, como los de Talos, para que te oriente apropiadamente en la consecución de estos acuerdos.  

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 Foto de Pineapple Supply Co. en Unsplash